Ruta NOCHE EN LA CUMBRE DEL PUIG CAMPANA. 8-11-15

UNA HABITACIÓN CON VISTAS... 

Una vez más nos juntamos José Alcaráz y yo para hacer una de nuestras salidas al monte. En esta ocasión decidimos dejarnos de rutitas "Ligth" y atacar la subida al Puig Campana por la pedrera delantera y cargaditos con las mochilas grandes para poder hacer noche en la cumbre...




20:45h. Dejamos el coche en la font del Molí de Finestrat y comenzamos la subida en plena noche con una temperatura demasiado elevada para estas fechas.



 A los pocos minutos de empezar la subida, comienza a sobrarnos ropa ya que no sopla ni un poco de brisa. El cielo está despejado y de momento no tenemos luna.

 Con unos cuantos kilos a la espalda, afrontamos la subida con calma ya que la pendiente es muy pronunciada. Procuramos en todo momento mantenernos fuera de la pedrera, por el sendero que asciende paralelo a la derecha, atravesando algunas zonas de carrascas que de cuando en cuando se enganchan en nuestras mochilas.

 En algunos tramos la pendiente es tan pronunciada que tenemos que echar las manos a tierra para poder trepar. Nos aproximamos al final de la pedrera.
 Por fin, a las 23:25h. llegamos a la cumbre donde podemos disfrutas de unas vistas increíbles.
Hacemos las fotos de rigor en la cima y nos dirigimos enseguida hacia el balcón donde pasaremos la noche al raso.
Lo primero que hacemos es cambiarnos de ropa y abrigarnos. Al llegar al balcón descubrimos que algún "lumbreras" ha subido hasta aquí, espray en mano y lo ha llenado todo de pintadas. Estas son las cosas que nos desquician y nos enfurecen, el ver que ni estos rincones (que para nosotros son como santuarios) escapan de los actos de algún descerebrado.

Desde nuestra lujosa habitación, disfrutamos de unas vistas impresionantes y como regalo a nuestros esfuerzos nos ofrecen unos fuegos artificiales.


 A nuestros pies, un mar de lucecitas centelleantes iluminan parte de la costa alicantina, concretamente  la Cala de Finestrat, Benidorm, el Albir y Altea.


 
 Tras una cena tranquila, uno de los mejores momentos del día, el de poder disfrutar de un café caliente en un lugar tan increíble como este. Situaciones como estas son las que nos llenan de vida y nos hacen sentir afortunados y unos privilegiados. Todo esfuerzo tiene su recompensa.


 Jose es el primero en caer y yo me resisto a perderme el espectáculo que me ofrece un cielo lleno de estrellas y sobre mí veo pasar meteoritos y estrellas fugaces. Mis ojos permanecen abiertos como platos a pesar del cansancio de la subida. Hace una noche increíble y desde mi confortable saco de dormir espero plácidamente a que el sueño me venza.






 Pasan las horas y el horizonte comienza a teñirse de vivos colores. Empieza el espectáculo.
He pasado la noche despertándome intermitentemente esperando este momento y poder fotografiarlo.


Hay momentos en los que las palabras no llegan a poder describir lo que sentimos. Tan solo estando aquí arriba, en este efímero instante repleto de magia puede uno darse cuenta de porqué estamos aquí.
Cada amanecer nos llena el alma, nos inunda de sensaciones, nos alimenta el espíritu, nos hace sentirnos grandes y pequeños a la vez, nos hipnotiza y casi nos hace entrar en trance. Tan solo podemos permanecer incorporados en nuestros sacos, atónitos ante tanta belleza, disfrutando de un lienzo que cambia sus matices a cada minuto que pasa.





 La sierra de Bernia despierta en la mañana rodeada de nubes, se despereza y conforme se va iluminando el cielo, va descubriéndonos su majestuosa crestería como si de la espalda de un enorme dragón dormido se tratase.
 Me incorporo, saco unas fotos, me vuelvo a meter en el saco, así una y otra vez, porque cada vez que levanto la cabeza el paisaje a cambiado y no quiero perder detalle.




 Enmudecemos, nos sentimos felices, en paz, guardamos un silencio sepulcral por miedo a estropear el momento, a penas intercambiamos la mirada, pero con ella todo lo decimos, sobran las palabras.
Es el premio a nuestro esfuerzo, a nuestra constancia, es lo que siempre buscamos porque sabemos que siempre estará ahí y que cada amanecer es completamente distinto a todos los vividos.


 Despiertan los pueblos lentamente con el tañido de sus campanas y el canto de algún gallo. A los pies de Polop veo mi casa, asomando entre los pinos, ese balcón desde donde cada mañana fotografío el Ponoig con sus rojas paredes, pero hoy formo parte del paisaje, soy una pieza más de este increible entorno natural.





 ... Y por fin, llega el Sol y pinta las paredes de rojo fuego a la vez que nos proporciona calor .
Le damos la bienvenida con unas notas que casi salen solas de mi flauta nativa americana.
Que más podemos pedir?. Estamos aquí, en este preciso instante, en libertad.







 Mi flauta, mi compañera inseparable en nuestras salidas al monte, la única capaz de transmitir lo que siento sin mediar palabra.


 Recogemos nuestras cosas, echamos un ultimo vistazo al paisaje y nos ponemos en camino.









                                                                         FINESTRAT

              Llegamos al collado y comenzamos la bajada por la cara norte en dirección al refugio.









          El Otoño va marcando lentamente su territorio, salpicando de rojos y amarillos el monte.


                                            Nevero en la cara norte del Puig Campana.

                                                       Hembra de PINZÓN VULGAR.

                Hacemos una ultima parada en el refugio del Puig Campana para comer algo.






                                                        Vista del Carreró del Fresó.